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Las cataratas del Niágara y Niágara-on-the-lake

Como os contábamos en el post de nuestra visita a Toronto, aquí estamos super preparados para contaros la segunda parte de nuestro viaje a Canadá: Cataratas del Niágara y visita a la zona de los viñedos de Niagara-on-the-lake.

Y es que habiendo cruzado el charco, hacer unos cuantos kilómetros más para llegar a las Cataratas del Niágara no era más que un “paseo” de unas 2 horitas en bus. Nos planteamos también esta opción porque al  ser invierno y tener más limitaciones a la hora de alquilar un coche y recorrer carreteras (altas posibilidades de nieve /hielo) optamos por esta otra alternativa.

Tenemos que decir que fue impresionante y que recomendamos al 100% salir un par de días de la ciudad para visitar esta zona.

El río Niágara comunica los lagos Erie y Ontario y divide Canadá y el estado norteamericano de Nueva York (en esta parte hace frontera justo con Buffalo) Las cataratas se encuentran en un pueblo que precisamente se llama Niagara Falls, en si, el pueblo no tiene nada de particular y, bajo nuestro punto de vista, únicamente existe para dar servicio a los miles de visitantes que cada año rondan esta zona.

Hay una gran oferta de actividades relacionadas con las cataratas: espectáculos de luces, visitas en helicóptero, caminatas, piragüismo… para todos los bolsillos y épocas del año..¡This is América! Os dejamos el link a la página oficial de Niagara Falls para que podáis ver todas las actividades que hay disponibles.

Nosotros optamos por realizar una pequeña salida visitando las cataratas desde la parte posterior de las mismas, viendo cómo caía el agua desde muy muy cerca (en realidad queríamos hacer la salida en balsa pero en la fecha en la que fuimos no estaba operativa por la época del año en sí)

Tras ponernos un chubasquero y bajar unos 50 metros en un ascensor, llegamos a un túnel desde el que, a través de diversos miradores, se pueden ver las cataratas por detrás, una experiencia de lo más recomendable para comprobar de primera mano la inmensa fuerza con la que el agua cae por los más de 60 metros de desnivel…eso si…¡terminas empapado! y en nuestro caso también helados, jeje, pero muy contentos :) happy, happy

Las Cataratas del Niágara son eso, simplemente impresionantes. El ruido que hacen al caer da casi miedo y una de las cosas que llama la atención es que puedes ver el río Niágara justo antes de precipitarse con una aparente calma y que justo después se convierte en esto, es unas cataratas gigantescas. Además, leímos que ha habido gente que ha intentado saltar dentro de un barril por las cataratas intentado batir algún récord que otro…

La experiencia fue muy divertida y desde luego única así que si estáis por la zona, ¡no dudéis en ir!

Niágara-on-the-lake

Niagara-on-the-lake

A media hora de Niagara Falls se encuentra el encantador pueblecito de Niagara-on-the-lake.   

Situado a orillas del lago Ontario es el pueblo más importante de la región vinícola de la Península del Niágara, una zona que destaca por la alta calidad de sus vinos y por hacerse uno de los mejores dulces que hemos probado nunca: el ice wine, originario de Alemania pero que también se produce en esta zona de Canadá.

Nosotros llegamos al pueblo en taxi desde Niagara Falls, por un precio de unos 30€; un simpático taxista canadiense nos fue contando la historia de la zona, vimos un funicular de 1916 construido por el inventor e ingeniero español Torres Quevedo y contemplamos el idílico paisaje de la orilla izquierda del río Niágara.

Miramos la opción de ir en bus desde Niagara Falls a Niágara-on-the-lake pero el trayecto solo lo cubría el bus en verano, así que no teníamos muchas más opciones.

Niagara-on-the lake es un idílico pueblecito a orillas del lago Ontario, con típicas casas de finales del siglo XIX, con un toque afrancesado y con actividades para todos los gustos: desde visitas a sitios históricos como Fort George hasta actividades de senderismo, ciclismo, teatros o navegación.

Restaurante en Niágara on-the-lake

El corazón de la villa es Queen Street, una calle comercial con un montón de tiendas con encanto donde se podían comprar productos de la zona: chocolates, frutas, verduras y como no, el vino elaborado en los alrededores, además, por supuesto del sirope de arce. Los escaparates estaban muy cuidados, con composiciones que hacían imposible no pararse a mirarlos todos…¡nos encantó!

Pastelería en Niágara-on-the-lake

Al día siguiente teníamos otra de las experiencias por la que nos habíamos desplazado hasta este pueblecito: la visita a la bodega Peller Estates Winery para aprender el proceso de elaboración del ice wine y como no podía ser de otra forma, la degustación de varias clases de vino.

Os contamos los detalles de la visita  a la bodega en el apartado de experiencias. Podéis ver toda la info haciendo click  en el siguiente enlace: experiencia en las bodegas Peller Estates Winery & Restaurante.

Gastronomía en Niágara-on-the-lake

En la zona de Niágara on the Lake estuvimos tan solo un par de días; de esta zona, por supuesto, hemos de destacar sus vinos, con lo que si tenéis oportunidad de probarlos, no lo dudéis un instante. Probamos varios sitios pero nos quedamos con esta opción que os dejamos a continuación:

  • Restaurante de la bodega Peller Estates: el emplazamiento es ideal, sobre todo si tenéis la suerte de tener un día soleado, como fue nuestro caso, así como la comida en sí. Suelen cambiar el menú cada poco tiempo con lo que dependiendo de la época del año que vayáis encontraréis unas opciones u otras. Destacaríamos la langosta, un producto muy común en Canadá
Restaurante Peller State Winery

Alojamiento en Niágara-on-the-lake

En el mismo pueblecito existen opciones de alojamiento para todos los bolsillos, desde sitios más económicos hasta hoteles como el “Prince of Wales”, un elegante hotel victoriano de 1864.

En esta ocasión decidimos pasar la noche en el hotel Harbour House, un acogedor y coqueto alojamiento de gestión familiar a orillas del muelle fluvial de Niagara-on-the-lake.

Madera, chimenea, cálidas habitaciones y mobiliario envolvente era la tónica del hotel. No querías salir de allí, sobre todo con el frío que hacía fuera. ;)

Hall Hotel Harbour House

Cuando hicimos el check in nos enteramos que a las 17h cada tarde, hacen una degustación de vinos acompañados con queso de forma gratuita. Sin duda un momento perfecto para socializar con el resto de huéspedes y con el staff.

Al final terminamos charlando con los canadienses que estaban alojados y jugando al Scrabble alrededor de la chimenea que había en el lobby, una tarde perfecta.

Degustación quesos en Hotel Harbour House

Sea cual sea la opción que elijáis no os arrepentireis de pasar un día en la zona del Valle del Niágara.

Si queréis tener todos la información completa de nuestros 10 días por Canadá, os animamos a que leáis el  post de Toronto, una ciudad que engancha mucho” para tener una perspectiva completa del viaje. ¡Hasta la próxima!

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