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Piazza Pretoria Palermo

Palermo

Palermo, Mediterráneo con mucha historia

¡Nos vamos a Sicilia…y de boda! Sí, así como lo oís y estamos eufóricos :) Nada más que mi querida amiga Alessandra nos comentó que se casaba, además de de alegrarme mucho por ellos, pensamos que sería la ocasión perfecta para aprovechar y dar una vuelta por la maravillosa Sicilia.

Sin  haber estado aún,  intuíamos que nos iba a encantar y así fue; buena comida, playas increíbles, gente a todas horas en la calle y ese carácter del sur de Italia que tanto caracteriza a su gente y que tanto nos gusta; porque sí, porque hemos visitado muchos países pero Italia nos tiene enamorados.

Sicilia es la isla más grande del Mediterráneo, esto hace que sea casi imposible recorrerla entera con tan solo 9 días por lo que optamos por realizar un recorrido circular saliendo de Palermo hacia la costa Este y regresando por el Sur…claro, nos dejamos muchas zonas por visitar como la costa de Trápani y Marsala o las Eolias, pero esto hace que tengamos que volver para terminar de conocer esta isla que nos cautivó desde el primer día que llegamos.

Como pasamos varios días en Palermo, haremos una entrada solo para la capital y otra con el recorrido completo. Además nos aventuramos a hacer el primer post por separado de gastronomía ¡Yuju!

Palermo en dos días: mercados, historia, comida y arte

¡Llegamos a Palermo! Y aterrizamos en el aeropuerto Falcone-Borsellino o Punta Raisi, que toma su nombre de los dos jueces asesinados por la mafia en 1992; precisamente en la carretera del aeropuerto a Palermo se puede ver todavía una torreta blanca en lo alto de una colina donde el mafioso Giovanni Brusca activó el detonador al paso de los coches que formaban la comitiva.

Wow y esto es solo el inicio del viaje, eso pensé yo cuando Alessandra nos contaba esta historia camino de casa. No quiero imaginar la cantidad de cosas que vamos a ver, a aprender y a disfrutar con esta breve pero intensa estancia en Sicilia.

Palermo
Centro de Palermo

Palermo es una ciudad imprevisible y aventurera; calles caóticas, edificios con una belleza decadente y una mezcla de gentes y estilos que refleja la historia de la isla; árabes, normandos, bizantinos, españoles, franceses… todos pasaron por la ciudad y dejaron su huella en ella (nos llamó la atención la cantidad de sicilianos con ojos azules y piel morena, herencia sin duda de los conquistadores normandos jeje)

 

Pasamos un par de días recorriendo la ciudad todo lo que pudimos, haciendo paradas y caminando tranquilamente, ya que en julio el calor aprieta ;) y hay que tomarse las cosas con calma.

1.UN PASEO POR LA ZONA DE QUATRE CANTI

Situada en la intersección de las bulliciosas Via Maqueda y el Corso Vittorio Emmanuelle, Quatre Canti supone el centro de la ciudad.

Un precioso cruce adornado por fuentes que representan las cuatro estaciones, con palacios antiquísimos y callejones imposibles que te llevan a sitios sin turistas.

Caminar, caminar y caminar. Perderse y encontrarse, así puedes pasar una mañana entera donde el tiempo pasa sin casi darte cuenta, entre las risas de la gente y el bullicio tan característico de Palermo.

En sus inmediaciones está la Fontana Pretoria o Piazza de la Vergüenza (donde justo antes de llegar nosotros se estaba realizando un desfile de Doce & Gabbana) con sus estatuas de ninfas, tritones y dioses fluviales.Preciosa. Sentaros en la plaza y simplemente dejad pasar el tiempo mientras véis caminar al resto de palermitanos y turistas.

Piazza Pretoria Palermo
Piazza Pretoria Palermo

2. VISITAR LOS MERCADOS CALLEJEROS

Sicilia no sería la misma sin su gastronomía. Los bulliciosos mercados son la mejor muestra de la ajetreada vida cotidiana de sus habitantes. Sus mercados callejeros son verdaderos laberintos de olores y colores que no podéis dejar de visitar por nada del mundo; verduras, frutas, hortalizas, mariscos, pescados y como no una gran abundancia de comida callejera es lo que encontraréis mientras dais un paseo mañanero.

Sin mucho esfuerzo, podemos escuchar comerciantes gritando las últimas capturas, clientes regateando y grupos de personas discutiendo sobre la mejor forma de preparar una comida. Sí, estamos en Sicilia, debe haber ruido y color y sobre todo, mucho sabor mediterráneo con toques orientales :)

Nosotros visitamos el Mercato di Ballaró, desordenado y poco sucio pero con encanto, porque así es Palermo, desordenada, decadente pero con mucho encanto :) Frutas, verduras, pescados, cazuelas, podéis encontrar de todo y sobre todo, mucho ambiente.


En la ciudad también existen otros mercados  como el de la Vucceria y el Mercato del Capo.

Palermo Italia
Mercato di Ballaró

3. CONTEMPLAR EL ARTE NORMANDO

Como hemos comentado antes, la arquitectura de Sicilia es única en el mundo ya que recoge el estilo árabe-normando que solamente se puede ver en esta isla.

Una de las cosas más interesantes de Palermo es contemplar los edificios normandos de la ciudad; además de la Catedral, es de obligada visita la Capilla Palatina; mármol, mocárabes, piedras preciosas, espectaculares mosaicos y abundante pan de oro, además de un techo único reflejan la complejidad cultural de la Sicilia normanda.

Esta Capilla se encuentra en uno de los pisos del Palacio de los Normandos y se puede visitar sin problema en fin de semana.

Arte árabe-normando
Palermo
Patio en Palermo

4. ASISTIR AL TEATRO DEI PUPI

Una de las cosas más tradicionales de  Sicilia (además de su gastronomía y su historia, jeje) es el  Teatro dei Pupi: se trata de una representación de grandes marionetas de varillas (algunas pueden medir metro y medio), con brillantes vestidos y armaduras.  Las representaciones suelen tratar temas históricos y los titiriteros las acompañan con efectos auditivos y visuales. Es algo fascinante y también prácticamente único, ya que no es común poder ver este tipo de actuaciones en muchos lugares del mundo.

Si estáis interesados en ver alguna representación, podéis echar un vistazo en el  Teatro dei Pupi Cuticchio.

5. VER LOS TEATROS

Como ocurre en el resto de Italia, que sus ciudades parecen museos al aire libre,  Palermo no podía ser menos; ya hemos mencionado varios sitios imprescindibles pero aún hay más.

Hay dos teatros que bien merecen una visita; uno es el  Teatro Massimo, es el tercero más grande de Europa y  los aficionados al cine lo reconocerán al momento porque en su escalinata se rodó la dramática escena final de “El Padrino: Parte III”


El otro teatro destacable es el  Politeama Garibaldi con un programa super interesante, sobre todo en verano,  de ópera, ballet y música clásica.

6. ESCAPARSE A SUS ENCANTADORES ALREDEDORES

Si Palermo es una ciudad que nos encantó, los alrededores de la ciudad son espectaculares.

Aprovechamos a los anfitriones para hacer una escapadita hasta Mondello, a tan solo 20 minutos del centro (se puede llegar en el autobús 806).

Mondelo es una población costera que se puso de moda en el siglo XIX cuando una gran cantidad de sicilianos ricos estableció su residencia de verano en la zona. Bares, restaurantes, heladerías y varios beach clubs están a la orden del día. Justo en el Mida Lounge Bar Valdesi nos encandilaron con un atardecer de ensueño mientras tomábamos el tradicional aperitivo italiano mirando al mar. ¿Qué más podemos pedir?

 

Mondello Sicilia Travelandfoodies
Beach Club Mida Lounge Bar Valdesi

No demasiado lejos se encuentra  Monreale, con su impresionante catedral del siglo XII y la mítica Corleone (a 60 kilómetros) en la que se inspiró Francis Ford Coppola para su obra maestra “El padrino” , con un museo sobre la mafia aconsejable a quienes le interese la relación entre la mafia y Sicilia.

7. ¡COMER!

Así es y como no podía ser de otra forma. Pasamos 9 días de gloria disfrutando con la gastronomía de la isla y también de Palermo.

Como nos vamos a extender bastante, podéis ver todos los detalles y recomendaciones de la gastronomía sicilana en nuestro post de “Gastronomía en Sicilia” (próximamente ;) )

Helado Palermo Travelandfoodies
Helado en Palermo
Pizza Palermo Travelandfoodies
Pizza palermitana

¿Cómo llegar a Palermo?

Los aeropuertos más importantes de Sicilia son el de Catania y el de Palermo. Nosotros, como por ese entonces vivíamos en Canarias, hicimos una escala en Bérgamo para la ida y en Bolonia para la vuelta con la Ryanair.

Aunque depende del aeropuerto del que salgáis podéis encontrar vuelos directos con Ryanair, Vueling, Iberia o Volotea (desde Barcelona durante todo el año seguro con Vueling); en otro caso se puede hacer escala en prácticamente cualquier aeropuerto del norte de Italia, desde donde, sobre todo en verano, hay muchos vuelos a la isla.

Desde el aeropuerto de Palermo es muy fácil llegar al centro, bien en autobús (la empresa Prestia e Comandè conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad (6,50€).

Existe también  un tren desde el aeropuerto (Parada Punta Raisi)  hasta la estación Palermo Centrale (tren Trinacria Express 5,80 euros), así como taxis (mejor negociar el precio por adelantado o solicitar que se encienda el taxímetro para evitar sorpresas)

Gastronomía en Palermo

Justo como comentábamos antes, nos queremos estrenar con la sección de gastronomía, iujuuuu! Así que como la gastronomía en Italia tiene mucha tela (en el buen sentido de la palabra), hemos planteado hacer un solo post de “Gastronomía en Sicilia” que pronto colgaremos en el blog ;) y que seguro no decepciona porque la comida italiana nunca decepciona :)

Alojamiento en Palermo

Para alojarse en Palermo existen múltiples opciones para todos los bolsillos; desde modestos albergues hasta espectaculares palacios reconvertidos en hoteles; nosotros en esta ocasión optamos por el funcional Mercure Palermo Centro, situado a poca distancia del centro histórico y bien comunicado con el autobús al aeropuerto y con un desayuno correcto.

Y con el alojamiento terminamos el post. Si queréis que se os haga la boca agua, no dejéis de leer el post que hemos preparado sobre la gastronomía siciliana ;)

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Cataratas del Niágara

Las cataratas del Niágara y Niágara-on-the-lake

Como os contábamos en el post de nuestra visita a Toronto, aquí estamos super preparados para contaros la segunda parte de nuestro viaje a Canadá: Cataratas del Niágara y visita a la zona de los viñedos de Niagara-on-the-lake.

Y es que habiendo cruzado el charco, hacer unos cuantos kilómetros más para llegar a las Cataratas del Niágara no era más que un “paseo” de unas 2 horitas en bus. Nos planteamos también esta opción porque al  ser invierno y tener más limitaciones a la hora de alquilar un coche y recorrer carreteras (altas posibilidades de nieve /hielo) optamos por esta otra alternativa.

Tenemos que decir que fue impresionante y que recomendamos al 100% salir un par de días de la ciudad para visitar esta zona.

El río Niágara comunica los lagos Erie y Ontario y divide Canadá y el estado norteamericano de Nueva York (en esta parte hace frontera justo con Buffalo) Las cataratas se encuentran en un pueblo que precisamente se llama Niagara Falls, en si, el pueblo no tiene nada de particular y, bajo nuestro punto de vista, únicamente existe para dar servicio a los miles de visitantes que cada año rondan esta zona.

Hay una gran oferta de actividades relacionadas con las cataratas: espectáculos de luces, visitas en helicóptero, caminatas, piragüismo… para todos los bolsillos y épocas del año..¡This is América! Os dejamos el link a la página oficial de Niagara Falls para que podáis ver todas las actividades que hay disponibles.

Nosotros optamos por realizar una pequeña salida visitando las cataratas desde la parte posterior de las mismas, viendo cómo caía el agua desde muy muy cerca (en realidad queríamos hacer la salida en balsa pero en la fecha en la que fuimos no estaba operativa por la época del año en sí)

Tras ponernos un chubasquero y bajar unos 50 metros en un ascensor, llegamos a un túnel desde el que, a través de diversos miradores, se pueden ver las cataratas por detrás, una experiencia de lo más recomendable para comprobar de primera mano la inmensa fuerza con la que el agua cae por los más de 60 metros de desnivel…eso si…¡terminas empapado! y en nuestro caso también helados, jeje, pero muy contentos :) happy, happy

Las Cataratas del Niágara son eso, simplemente impresionantes. El ruido que hacen al caer da casi miedo y una de las cosas que llama la atención es que puedes ver el río Niágara justo antes de precipitarse con una aparente calma y que justo después se convierte en esto, es unas cataratas gigantescas. Además, leímos que ha habido gente que ha intentado saltar dentro de un barril por las cataratas intentado batir algún récord que otro…

La experiencia fue muy divertida y desde luego única así que si estáis por la zona, ¡no dudéis en ir!

Niágara-on-the-lake

Niagara-on-the-lake

A media hora de Niagara Falls se encuentra el encantador pueblecito de Niagara-on-the-lake.   

Situado a orillas del lago Ontario es el pueblo más importante de la región vinícola de la Península del Niágara, una zona que destaca por la alta calidad de sus vinos y por hacerse uno de los mejores dulces que hemos probado nunca: el ice wine, originario de Alemania pero que también se produce en esta zona de Canadá.

Nosotros llegamos al pueblo en taxi desde Niagara Falls, por un precio de unos 30€; un simpático taxista canadiense nos fue contando la historia de la zona, vimos un funicular de 1916 construido por el inventor e ingeniero español Torres Quevedo y contemplamos el idílico paisaje de la orilla izquierda del río Niágara.

Miramos la opción de ir en bus desde Niagara Falls a Niágara-on-the-lake pero el trayecto solo lo cubría el bus en verano, así que no teníamos muchas más opciones.

Niagara-on-the lake es un idílico pueblecito a orillas del lago Ontario, con típicas casas de finales del siglo XIX, con un toque afrancesado y con actividades para todos los gustos: desde visitas a sitios históricos como Fort George hasta actividades de senderismo, ciclismo, teatros o navegación.

Restaurante en Niágara on-the-lake

El corazón de la villa es Queen Street, una calle comercial con un montón de tiendas con encanto donde se podían comprar productos de la zona: chocolates, frutas, verduras y como no, el vino elaborado en los alrededores, además, por supuesto del sirope de arce. Los escaparates estaban muy cuidados, con composiciones que hacían imposible no pararse a mirarlos todos…¡nos encantó!

Pastelería en Niágara-on-the-lake

Al día siguiente teníamos otra de las experiencias por la que nos habíamos desplazado hasta este pueblecito: la visita a la bodega Peller Estates Winery para aprender el proceso de elaboración del ice wine y como no podía ser de otra forma, la degustación de varias clases de vino.

Os contamos los detalles de la visita  a la bodega en el apartado de experiencias. Podéis ver toda la info haciendo click  en el siguiente enlace: experiencia en las bodegas Peller Estates Winery & Restaurante.

Gastronomía en Niágara-on-the-lake

En la zona de Niágara on the Lake estuvimos tan solo un par de días; de esta zona, por supuesto, hemos de destacar sus vinos, con lo que si tenéis oportunidad de probarlos, no lo dudéis un instante. Probamos varios sitios pero nos quedamos con esta opción que os dejamos a continuación:

  • Restaurante de la bodega Peller Estates: el emplazamiento es ideal, sobre todo si tenéis la suerte de tener un día soleado, como fue nuestro caso, así como la comida en sí. Suelen cambiar el menú cada poco tiempo con lo que dependiendo de la época del año que vayáis encontraréis unas opciones u otras. Destacaríamos la langosta, un producto muy común en Canadá
Restaurante Peller State Winery

Alojamiento en Niágara-on-the-lake

En el mismo pueblecito existen opciones de alojamiento para todos los bolsillos, desde sitios más económicos hasta hoteles como el “Prince of Wales”, un elegante hotel victoriano de 1864.

En esta ocasión decidimos pasar la noche en el hotel Harbour House, un acogedor y coqueto alojamiento de gestión familiar a orillas del muelle fluvial de Niagara-on-the-lake.

Madera, chimenea, cálidas habitaciones y mobiliario envolvente era la tónica del hotel. No querías salir de allí, sobre todo con el frío que hacía fuera. ;)

Hall Hotel Harbour House

Cuando hicimos el check in nos enteramos que a las 17h cada tarde, hacen una degustación de vinos acompañados con queso de forma gratuita. Sin duda un momento perfecto para socializar con el resto de huéspedes y con el staff.

Al final terminamos charlando con los canadienses que estaban alojados y jugando al Scrabble alrededor de la chimenea que había en el lobby, una tarde perfecta.

Degustación quesos en Hotel Harbour House

Sea cual sea la opción que elijáis no os arrepentireis de pasar un día en la zona del Valle del Niágara.

Si queréis tener todos la información completa de nuestros 10 días por Canadá, os animamos a que leáis el  post de Toronto, una ciudad que engancha mucho” para tener una perspectiva completa del viaje. ¡Hasta la próxima!

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Ice wine

Ice wine, una experiencia para el paladar en el Niágara

Como os adelantábamos en el post sobre las Cataratas del Niágara una de las experiencias que más interesante nos pareció de nuestros días a Niagara-on-the-lake fue realizar un visita a una de las bodegas que han hecho posible que el valle del Niágara sea uno de los destinos turísticos más importantes de Canadá,

Hay numerosas bodegas por la zona y tras revisar varias de ellas optamos por visitar Peller Estates Winery. Buscábamos probar el ice wine y lo conseguimos ;) Al final para nosotros esta era la experiencia en sí.

Como no teníamos coche alquilado, a esta bodega podíamos llegar dando un paseo desde el pueblecito de Niagara-on-the-lake; eran un par de kilómetros y como el tiempo estaba bueno, fuimos caminando entre una mezcla de paisajes medio otoñales medio invernales.

Hall Peller State Winery

La bodega data de 1927 con orígenes familiares en Hungría para más tarde trasladarse a la British Columbia y finalmente asentarse en la región de Ontario. La bodega Peller Estate nos pareció una monada. Llena de detalles en madera y alguna que otra chimenea, todo te envuelve para que te sientes en uno de sus sofás a tomar una copita de vino mientras esperas a ver el recinto.

Nos gustaría centrarnos entorno al ice wine, ya que es un vino que no se suele poder conseguir fácilmente según las zonas en las que estéis.

El ice wine es originario de Alemania pero también se produce en esta zona de Canadá. Es un vino dulce (riquísimo si os gustan este tipo de vinos) con varias peculiaridades que pudimos aprender en la visita a Peller. Su nombre no viene dado porque se el vino se tenga que tomar helado, sino que se refiere a cómo se recoge la uva.

Se tiene que esperar a las heladas para comenzar a recolectar la uva, es decir, su recogida es bastante tardía y además se realiza por la noche.  El frío es tan intenso que el fruto se hiela y rompe la piel, lo que hace que haya una mayor concentración de azúcar dando a este vino su sabor dulce (casi licor) tan característico.

Ice Wine

En la visita a la bodega pasamos por diferentes zonas; áreas donde hacían eventos al aire libre en verano, sótanos donde guardaban el vino y por supuesto, fuimos a probar la experiencia ice wine, una cata de vinos ice. ¡Muy chulo! 

Bajamos entonces a un sótano totalmente helado, el Ice Bar, a -10ºC y allí probamos los diferentes tipos de ice wine, blancos y tintos y una copita de espumoso. Nos quedamos con el Vidal Ice Wine 2014, os dejamos el enlace por si queréis echar un vistazo.

Ice bar Peller State Winery

La bodega cuenta además un agradable restaurante, que lo recomendamos en nuestro post de Niagara-on-the-lake, ;)  donde se puede probar un menú a base de productos frescos mientras se contemplan las vistas de la zona, lo que hace que la visita termine con una experiencia gastronómica única.

Sin duda os animamos a visitarla si estáis por la zona, ¡os encantará! Si queréis saber todos los detalles sobre qué hacer en Niágara Falls, no os perdáis nuestro post  ¡Hasta la próxima!

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El Hierro

El Hierro, donde se detiene el tiempo

En el post de hoy hacemos la maleta para volar hasta una de las islas que componen el archipiélago canario. Esta vez no visitamos -quizás las más populares como Tenerife o Fuerteventura- sino que ¡nos vamos al Hierro!

Y sí, llegar hasta el Hierro ya en sí una aventura, sobre todo si vives en la península ;) pero como por aquel entonces vivíamos en Canarias la cosa estaba un poquito más fácil. El Hierro es la isla más pequeña, más occidental y podríamos decir que más remota del archipiélago canario, aunque repleta de encanto (de hecho es Reserva de la Biosfera)

En sus poco más de 268 km2 podemos encontrar paisajes muy variopintos: montañas de hasta 1.500m, piscinas naturales, acantilados, bosques, volcanes ¡Wow! Sí, así es el Hierro una isla llena de contrastes.

En este viaje decidimos ir a pasar unos días coincidiendo con fin de año; un plan tranquilo que nos permitió estar en contacto con la naturaleza y sentir que, literalmente,  el tiempo se había detenido, una sensación muy gratificante :) 

 

4 cosas interesantes que hacer y ver en el Hierro

1. DESCUBRIR Y BAÑARSE EN LAS PISCINAS NATURALES DE LA ISLA

¡Sin duda alguna este plan es un must si visitáis la isla de El Hierro! Toda la costa norte (carretera HI 551) está salpicada de piscinas naturales perfectamente equipadas para darse un baño en ellas; para nosotros fue una gran sorpresa y nos pareció super buena idea, la verdad.

Comenzamos nuestra ruta desde el Hotel Punta Grande (durante muchos años el más pequeño del mundo, (ahora desbancado por el Hotel Eh’häusl en Alemania )la ubicación es sencillamente espectacular, entre el mar y las montañas con esa piedra oscura, volcánica que tanto caracteriza a las Islas.

Hotel Punta Grande

Íbamos perfectamente equipados para darnos un chapuzón y como el día estaba estupendo no nos lo pensamos y ¡allá que fuimos! La piscina natural de la Maceta enterita para nosotros, un día despejado y un agua transparente ¿qué más podíamos pedir?

Si te estás preguntando ¿me puedo bañar en Canarias en invierno? La respuesta es ¡sí! Sobre todo si vives en el norte de España (si vives en el Mediterráneo lo notarás más) pero nosotros nos hemos bañado durante todo el año, eso sí, el agua está fresquita pero sienta fenomenal.

piscinas-naturales-el-hierro-islas-canarias
Piscinas Natural La Maceta

Volviendo a lo de antes… a lo largo de la costa iréis viendo diferentes piscinas naturales donde podéis ir escogiendo la que más os guste, La Maceta, El Charco Azul , Los Sargos... Lo mejor es que vayáis parando con el coche y las visitéis todas y así no os quedarán dudas ;)

2. PRACTICAR EL BUCEO EN LA RESTINGA

Hemos de reconocer que el buceo no es nuestro fuerte, a pesar de ello nos acercamos a la punta de la Restinga, el punto más al sur de la isla (y de Europa).

Esta zona está de moda desde hace bastantes años entre los aficionados a este deporte y podéis encontrar puntos tan interesantes para hacer inmersiones como  Baja Bocarones, El Bajón o Muelle La Restinga; aquí la orografía del fondo del mar unido a las condiciones del agua facilitan que exista una gran variedad de animales y plantas e incluso dicen los lugareños que, si se tiene mucha suerte se puede ver el tiburón ballena ¿os imagináis?

Además se hacen concursos mundiales de fotografía submarina como el Open Foto Sub, muy interesante si os gustan las fotos debajo del agua ;)

Lo cierto es que cuando fuimos se veía bastante gente por la zona así como varias escuelas de buceo, nosotros al final optamos por tomarnos una cerveza y una tapita de queso en un bar, al fin y al cabo no era bucear, pero ¡un buen plan!

3.RECORRER LOS SENDEROS DE LA ISLA

Para los aficionados al senderismo ¡la isla es un auténtico paraíso!

Teníamos idea de realizar una ruta de senderismo aunque el segundo día de estar allí comenzó alerta roja por vientos y no pudimos caminar, una verdadera pena.

Existen recorridos para todos los gustos; más largos, más cortos, ideales para ir con niños o para ir solo, tú decides.

Aquí os dejamos 2 de los que miramos para hacer:

  • Camino de Jinama, 8 kilómetros con espectaculares vistas sobre acantilados
  • Circular de la Llanía, 7 kilómetros

Y también un enlace a la página oficial de Turismo de Canarias con más datos sobre los senderos que seguro os ayudará.

En el Hierro, así como en otras de las islas del archipiélago podéis encontrar y caminar entre la laurisilva, un auténtico espectáculo y lujo si no la habéis visto antes.

senderos-el-hierro-islas-canarias
El Hierro

4. VISITAR EL ÁRBOL SANTO DE GAROÉ

La visita al Hierro no sería una visita completa si no visitáramos el Árbol Santo de Garoé; se puede llegar a él en coche o bien caminando por un sendero entre otros árboles centenarios. Se trata de un til (no un tilo) adorado por los antiguos habitantes de la isla, los bimbaches, que además recogían su agua, suficiente para abastecer a toda la población de la isla.

Se dice que sus grandes hojas eran capaces de retener y verter en acequias el agua contenida en la niebla que está presente en la zona.

Sin duda una bonita historia para concluir este paseo por la isla del fin del mundo.

¿Cómo llegar al Hierro?

La manera más rápida y sencilla de llegar al Hierro es en avión utilizando una de las compañías que opera entre islas, Binter Canarias. De hecho para volar entre las islas ahora mismo existen 3 compañías (Canary Fly, Air Europa y Binter Canarias) pero al Hierro solo vuela Binter Canarias.

Desde Gran Canaria y Tenerife hay vuelos diarios para llegar al Hierro con lo que no tendréis problema.

Para llegar desde la península o extranjero es necesario hacer escala en una de estas dos islas ya que si alguna vez vais os daréis cuenta que un avión grande es imposible que aterrice allí (¡hasta el pequeño parece que se va a salir de la pista, pero todo controlado!)

También está la opción de llegar en barco desde Tenerife con la compañía Naviera Armas. Es más largo pero si no tenéis prisa, es una opción a tener en cuenta.

Gastronomía en El Hierro

Podríamos decir que el producto estrella de El Hierro, sin dudarlo,  es el queso. También lo es en muchas de las otras islas pero el queso herreño ahuamdo tiene un sabor muy especial y damos fe: está buenísimo. Con lo que si tenéis oportunidad de probarlo, bien sea en un bar o comprando un trocito en el supermercado, no os defraudará.

Derivado del anterior tenemos la quesadilla, un postre a base de queso y anís, de formas variadas, suave y esponjoso, no apto para aquellos que estéis a dieta pero ¡están buenísimas! y las podéis encontrar en cualquier supermercado o pasteleria.

Otro producto que no os podéis perder es el vino.

Sí, sí, porque cuando visitéis el Hierro vais a pensar ¿aquí se cultivan viñas? Sí, se cultivan viñas y además tienen una D.O propia. Os dejamos el enlace a la página oficial de la D.O del Hierro por si queréis mirar con más detalle la web.

Nosotros probamos varias copitas y estaba bueno :)

Recomendaciones para comer en el Hierro:

  • El Secreto: situado en Valverde queremos recomendar este coqueto lugar porque nos pareció muy diferente a lo que podéis encontrar en el resto de la isla. Comerás bien y con una decoración muy particular ¡os gustará!
restaurante-el-parador-el-hierro-islas-canarias-españa
Cafetería El Parador de El Hierro

Alojamientos en El Hierro

Pues depende un poco del plan que lleves. Si quieres hacer sólo buceo, nuestro consejo es que duermas directamente en La Restinga porque la carretera para llegar hasta allí se hace un poco pesada.

Si te quieres mover por la isla, la opción de Valverde (que es la capital) o  alrededores está muy bien.

Nosotros en esta ocasión escogimos El Parador del Hierro porque hacía tiempo que queríamos alojarnos allí y pudimos aprovechar para darnos el primer baño del año. La localización de su piscina es simplemente espectacular.

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Piscina El Parador del Hierro

Además aprovechamos para darnos el primer bañito del año ;)

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Baño en la piscina del Parador del Hierro

Y aquí termina la aventura por esta diminuta pero preciosa isla canaria. ¡No os perdáis nuestro próximo artículo sobre Fuerteventura!

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